Metatarsalgia

Metatarsalgia

La metatarsalgia no es una enfermedad en sí, sino un síntoma y consiste en el dolor o sensación que puede presentarse en distintas enfermedades del antepié, por lo que su diagnóstico y tratamiento también serán distintos, dependiendo de la causa de dicho síntoma. Se pueden dividir en dos grandes grupos: inflamatorias y mecánicas.En las metatarsalgias inflamatorias el dolor se debe a una enfermedad sistémica que puede afectar tanto al pie como a otras partes del cuerpo.

En las metatarsalgias de causas mecánicas, la causa de dolor se encuentra en un mal funcionamiento de alguno de los huesos, articulaciones, tendones o músculos, y muchas veces se asocia a deformidades como juanete, dedo en garra, pie cavo, pie plano, pie equino, etc.

Cualquiera que sea el origen, la falta de funcionamiento del pie en forma armónica conduce al desarrollo de metatarsalgia.

Además de causas mecánicas e inflamatorias, otras metatarsalgias se pueden deber a:

  • Enfermedad de Morton: compresión de un nervio que provoca dolor y quemazón en la región del antepié.
  • Uso de tacos altos: produce sobrecarga en el antepié. El 80 % de pacientes con metatarsalgia son mujeres, siendo el tipo de calzado la causa más frecuente.
  • Actividad física excesiva y sobrepeso: influyen en el origen de la metatarsalgia o pueden ser el desencadenante.

En general, la piel sometida a mayor fricción o presión desarrolla callosidades (hiperqueratosis) que pueden ser dolorosas y pueden complicarse con la formación de úlceras o infección, situación peligrosa en especial para los pacientes diabéticos.

La mayoría de los pacientes responden bien al tratamiento sin cirugía con el uso de calzado adecuado, descenso de peso, plantillas ortopédicas, ortesis o rehabilitación. En aproximadamente el 15 % o 20 % de estos pacientes, seguirán con dolor y limitación de sus actividades cotidianas, por lo que en estos casos puede estar indicada la cirugía.

La cirugía que debe llevarse a cabo dependerá del origen de la metatarsalgia. Por lo tanto, debido a las diversas causas que existen, el cirujano cuenta con un amplio arsenal quirúrgico para resolver cada una de las causas. El especialista le puede proponer osteotomías (correcciones en los huesos para modificar su forma u orientación), actuar sobre una cápsula articular o tendones (puede ser necesario alargar o incluso cortar intencionalmente un tendón) para lograr el objetivo final que es aliviar el dolor.

En cuanto al dolor en el postoperatorio, se cuenta con distintas opciones que el médico anestesiólogo le dará a conocer, por ejemplo bloqueos de los nervios que llegan al pie (además de analgésicos endovenosos y orales) para brindar analgesia en las primeras horas postquirúrgicas, período en el cual puede sentir más molestias.

Luego de la cirugía el paciente podrá apoyar el pie operado con un zapato de suela rígida. El alta de internación se lo dará el cirujano el mismo día o en las primeras horas del día siguiente y será quien despeje las dudas que hayan surgido.